Piroplasmosis equina: diagnóstico, tratamiento y prevención
Causada por Theileria equi y Babesia caballi y transmitida por garrapatas, la piroplasmosis equina puede alcanzar hasta 50% de mortalidad. Un repaso a su diagnóstico clínico, de laboratorio y las medidas de prevención.
La piroplasmosis equina (PE) es una enfermedad causada por los parásitos protozoarios intraeritrocíticos Theileria equi o Babesia caballi. Se propaga principalmente por garrapatas y puede afectar a caballos, burros, mulas y cebras. La tasa de mortalidad de los caballos infectados puede alcanzar hasta el 50% de la población.
En México, de acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SIVE), la PE es una enfermedad perteneciente al grupo 3 de las enfermedades exóticas y endémicas de notificación obligatoria, y los animales infectados están sujetos a protocolos que restringen su movimiento y comercio internacional.
Esta enfermedad es más común en climas cálidos de África, América del Sur, Centroamérica y la cuenca mediterránea de Europa, donde las garrapatas pueden sobrevivir al cambio climático, las actividades humanas y la aparición de poblaciones resistentes a los acaricidas disponibles en el mercado.
Es transmitida por garrapatas de los géneros Dermacentor, Hyalomma y Rhipicephalus, u otros vectores mecánicos. Los animales infectados pueden permanecer como portadores de estos parásitos sanguíneos durante largos períodos y actuar como fuentes de infección para otras garrapatas.
Los estudios epidemiológicos que utilizan métodos serológicos y moleculares han demostrado una mayor prevalencia de T. equi que de B. caballi en todo el mundo, ya que se ha comprobado que los caballos pueden eliminar naturalmente la infección por B. caballi incluso sin tratamiento. Por el contrario, T. equi generalmente establece infecciones persistentes, y algunos aislados del parásito son resistentes a las opciones terapéuticas disponibles.
El equipo contaminado con sangre infectada de un animal con piroplasmosis puede propagar la enfermedad; esto incluye equipo inyectable, quirúrgico, dental o de tatuaje. Las formas de transmisión más comunes son la reutilización de agujas, jeringas o tubos de administración intravenosa entre caballos, la contaminación sanguínea de viales multidosis, la administración de productos sanguíneos o plasmáticos contaminados, la transfusión directa entre caballos y, en raras ocasiones, la transmisión intrauterina de yegua a potro.
Diagnóstico clínico
En la mayoría de los casos, un caballo infectado con PE puede tardar de 10 a 30 días en mostrar signos de la enfermedad, dependiendo del parásito involucrado. El período de incubación asociado con T. equi es de 12 a 19 días, y de aproximadamente 10 a 30 días cuando es causado por B. caballi.
Los signos clínicos son frecuentemente inespecíficos y la enfermedad puede confundirse fácilmente con otras condiciones hemolíticas similares que presentan fiebre, anemia e ictericia. T. equi tiende a causar una enfermedad más grave que B. caballi.
Los potros neonatos pueden infectarse con B. caballi y T. equi en el parto por transmisión transplacentaria (vertical). En estos casos debe considerarse un diagnóstico diferencial de anemia hemolítica e ictericia secundaria a isoeritrólisis.
Diagnóstico de laboratorio
Para el diagnóstico de la PE se pueden utilizar tanto métodos directos (visualización de los parásitos en frotis de sangre, PCR y cultivo in vitro) como métodos serológicos, que se basan en la detección de anticuerpos.
- Examen microscópico mediante frotis sanguíneo, utilizando métodos de tinción como Giemsa, Wright o Diff Quick.
- Detección de ADN por reacción en cadena de la polimerasa (PCR), con alta sensibilidad y especificidad para B. caballi y T. equi.
- Detección de anticuerpos contra el parásito en sangre de animales infectados. Generalmente, títulos altos indican una enfermedad activa o aguda con un alto número de parásitos circulantes, aunque no existe una correlación real entre los niveles de anticuerpos y la parasitemia. Un título bajo podría deberse a un contacto tardío con el parásito, una enfermedad tardía o un estado de portador.
En el caso de exportación de caballos, cuando se requiere confirmación diagnóstica de PE antes del viaje, los animales deben someterse a pruebas no más de 15 días antes de este, combinando una técnica serológica y un método molecular (PCR), y permanecer en un entorno libre de garrapatas hasta el momento del viaje.
Tratamiento
No se dispone de vacunas para la PE, por lo que la prevención y el control de la enfermedad son fundamentales: restricción del movimiento internacional de los animales infectados, uso de acaricidas para controlar los vectores y buenas prácticas de manejo para prevenir la transmisión iatrogénica de los parásitos.
Prevención y control
- Realizar pruebas diagnósticas cuando se movilicen caballos a otro lugar de residencia, evitando la introducción de animales portadores o garrapatas infectadas.
- Controlar y erradicar al vector (garrapata), incluyendo la eliminación de vegetación cercana que pudiera albergarlo.
- Poner en cuarentena a cualquier animal positivo a PE.
- Evitar la posible infección de caballos con sangre contaminada.
- Tener en cuenta que los medicamentos antiparasitarios solo eliminan temporalmente a T. equi de los portadores.
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